Novena a San Judas Tadeo
Del 19 al 27 de octubre. Fiesta de los santos Simón y Judas, apóstoles: 28 de octubre.
Cómo rezar la novena
Cada día se reza, en este orden:
- La oración inicial.
- La meditación del día.
- La oración de petición.
- Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
- La oración final a San Judas.
Oración inicial
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Se reza el Acto de contrición.
Señor Dios nuestro, nos ponemos en tu presencia al comenzar este día de la novena. Tú llamaste a San Judas Tadeo para que fuera apóstol de tu Hijo y testigo de su resurrección. Abre nuestro corazón a tu palabra, para que aprendamos de él a creer, a orar y a permanecer en tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
19 de octubreDía 1. Elegido entre los Doce
Después de pasar la noche en oración, Jesús eligió a doce de sus discípulos y les dio el nombre de apóstoles. San Lucas nombra entre ellos a Judas, a quien la tradición llama también Tadeo:
«Judas hermano de Santiago, y Judas Iscariote, que fue el traidor.»
Lucas 6, 16
La elección viene de Dios y no del mérito propio. Pidamos la gracia de responder con fidelidad a la vocación que cada uno ha recibido.
20 de octubreDía 2. Dos apóstoles con el mismo nombre
Entre los Doce hubo dos con el nombre de Judas. Uno entregó al Señor; el otro permaneció fiel hasta el final. El Evangelio los distingue con cuidado, y la Iglesia honra al apóstol fiel. Pidamos la gracia de la perseverancia, que no se apoya en nuestras fuerzas sino en la gracia de Dios.
21 de octubreDía 3. La pregunta en la última cena
En la última cena, Judas Tadeo hizo al Señor una pregunta sencilla:
«Dícele Judas, no el Iscariote: Señor, ¿qué causa hay para que te hayas de manifestar claramente a nosotros, y no al mundo?»
Juan 14, 22
Preguntar al Señor con confianza también es oración. Pidamos la gracia de presentarle nuestras dudas con humildad y de esperar su respuesta.
22 de octubreDía 4. La respuesta de Jesús
Jesús respondió a la pregunta de Judas con una promesa:
«Jesús le respondió así: Cualquiera que me ama, observará mi doctrina, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos mansión dentro de él.»
Juan 14, 23
Dios no se manifiesta como un espectáculo, sino que viene a habitar en quien lo ama y guarda su palabra. Pidamos la gracia de amar al Señor con obras y de recibirlo en nuestra vida.
23 de octubreDía 5. En oración con María
Después de la Ascensión, los apóstoles volvieron a Jerusalén. San Lucas nombra entre ellos a Judas, y añade:
«Todos los cuales, animados de un mismo espíritu, perseveraban juntos en oración con las mujeres piadosas, y con María la madre de Jesús, y con los hermanos o parientes de este Señor.»
Hechos 1, 14
Judas Tadeo esperó la venida del Espíritu Santo en oración, junto a la Madre del Señor. Pidamos la gracia de la oración constante y de la unidad en la Iglesia.
24 de octubreDía 6. Edificados sobre la fe
La tradición de la Iglesia atribuye a San Judas la breve carta del Nuevo Testamento que lleva su nombre. En ella escribe:
«Vosotros al contrario, carísimos, elevándoos a vosotros mismos como un edificio espiritual sobre el fundamento de vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo,»
Judas 20
La fe recibida es el fundamento firme de la vida cristiana. Pidamos la gracia de conservar la fe de la Iglesia y de crecer en ella cada día.
25 de octubreDía 7. Permanecer en el amor de Dios
La carta continúa con una exhortación:
«manteneos constantes en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para alcanzar la vida eterna.»
Judas 21
El cristiano no camina solo con sus propias fuerzas: permanece en el amor de Dios y espera su misericordia. Pidamos la gracia de la esperanza en medio de las pruebas.
26 de octubreDía 8. Testigo del Evangelio
Según la tradición de la Iglesia, San Judas Tadeo anunció el Evangelio en tierras de Oriente y dio la vida por Cristo. Su testimonio no terminó con su muerte: la Iglesia lo venera junto a San Simón, apóstol. Pidamos la gracia de dar testimonio de Cristo con palabras y obras, en la vida ordinaria.
27 de octubreDía 9. Gloria a Dios, que nos guarda
San Judas termina su carta dando gloria a Dios:
«En fin, al que es poderoso para conservaros sin pecado, y presentaros sin mácula y llenos de júbilo ante el trono de su gloria en la venida de nuestro Señor Jesucristo; al solo Dios Salvador nuestro, por Jesucristo nuestro Señor, sea dada la gloria y magnificencia, imperio y potestad antes de todos los siglos, y ahora, y por todos los siglos de los siglos. Amén.»
Judas 24-25
La devoción popular invoca a San Judas en las necesidades difíciles. Él mismo nos enseña a poner toda la confianza en Dios, que es poderoso para guardarnos. Pidamos la gracia de confiar en Dios en toda circunstancia.
Oración de petición
Dios todopoderoso y eterno, que edificaste tu Iglesia sobre el fundamento de los apóstoles: por la intercesión de San Judas Tadeo, escucha nuestra oración. Te presentamos esta necesidad (se dice en silencio la intención). Concédenos lo que nos conviene para nuestra salvación, y danos la fuerza para aceptar tu voluntad. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Se rezan un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria.
Oración final a San Judas
San Judas Tadeo, apóstol de Jesucristo, tú escuchaste su palabra, preguntaste al Señor con confianza y perseveraste en la oración con María. Ruega por nosotros, para que nos mantengamos en el amor de Dios, firmes en la fe y llenos de esperanza en su misericordia. Acompáñanos en nuestras dificultades y alcánzanos de Dios la gracia de serle fieles hasta el final. Amén.
San Judas Tadeo, ruega por nosotros.
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
